Sé que el título es paradójico, algunos lo tacharán de perogrullada sobre la certeza. Sin embargo, una paradoja es una afirmación o situación que parece absurda en un principio, pero que puede ser cierta o tener sentido tras una reflexión más profunda.
En estos días tan aciagos para nosotros, los valencianos, algo que para nada es nuevo ni extraño, porque en todos los tiempos todo el mundo ha tenido esa sensación de temor. Aunque quizás en la Era de la Información e Internet todo es más visiblemente exagerado, tenemos miedo al futuro. No es miedo a lo “inmediato” aunque crees que sí. Sabes que hoy como casi todos los días, tendrás para comer y dormirás en una cama bajo un techo. Sino que es un miedo al futuro a medio plazo, sobre todos los de Valencia, que vemos lo que tenemos encima y nos tememos lo peor. Sobre todo porque vemos la lamentable gestión de la catástrofe.
Sea lo que sea lo que esté por venir, no será como lo imaginamos. Y sobre todo cada cual tendrá su experiencia personal, y ello será su verdad. Punto.
Nadie sabe ni cómo ni cuándo la Vida comenzó en este trozo de piedra que gira alrededor de una estrella cualquiera. Supongo que empezaría cuando la Tierra dejó de ser un tizón incandescente, es decir, cuanto su superficie dejó de ser un infierno de lava.
Por cierto, el Barranco del Poyo (como todos los demás) que nos ha sepultado se conformó durante cientos de millones de años. Y tras millones de lluvias torrenciales que han ido labrando el curso del agua. La diferencia es que ahora podemos, y no lo hemos hecho, evitarlo con infraestructuras humanas, pero eso es otro tema.
Sigo con mi argumentación.
Pues bien, de aquella primera célula biológica que prosperó y se multiplicó, vienes tú y yo, y la pantalla que estás leyendo, los zapatos que calzas y el idioma que hablas.
Es tan abrumadora la cantidad de eventos aleatorios sucedidos desde esa primera célula que prosperó para que esto sea así, que sólo podemos tomar un par de posiciones ante ello:
- Llamarlo milagro.
- O cambiar de tema y no perder el tiempo en cosas que no podemos entender verdaderamente.
Ante tal inmensidad de factores lo más sensato es ser humildes y aceptar que somos poco más que un microbio en el cosmos.
Y entonces…
Si todo lo que he dicho hasta este momento es verosímil, ¿por qué preocuparse de lo que vendrá?
Bueno, quizás porque si hay una cosa que no ha cambiado entre la primera forma de Vida en este planeta y nosotros es la voluntad de permanecer, sobrevivir, perpetuarse.
Para nuestra supervivencia necesitamos seguridad. Y nada es tan necesario para la seguridad como anticipar el futuro, para evitar riesgos y para elegir la opción más beneficiosa. Saber algo con certeza.
Así, que estamos atrapados en la paradoja: no hay certezas pero necesitamos certeza, y como no existen más que en nuestra cabeza: sufrimos, tememos.
Es nuestra naturaleza: tener miedo. El miedo es un mecanismo de supervivencia.
Ahora bien, en la dosis está el veneno.
¿Cuánto miedo necesitas para sobrevivir? ¿Cuánto miedo te lleva a malvivir?
Un certeza es que estamos vivos y seguimos
La buena noticia es que somos gente con suerte, aunque con tropiezos y obstáculos, no olvides que somos (todo lo que habita la Tierra) un verdadero milagro, ¿Por qué razón, razonable y racional, iba a cambiar nuestra suerte?
No tengo la certeza que haber conseguido con estas líneas transmitir esperanza, pero esa ha sido mi intención, la necesito, la necesitamos.
Amunt Valencians!!!
