El precio de la libertad financiera: 30 años de «aburrimiento», un coche viejo y cero aplausos

por Abel Marín
libertad financiera

Que nadie se equivoque al leer esto. No estoy forrado.

Si has llegado aquí buscando la fórmula mágica para hacerte rico en tres meses, tener un yate en Dubái o conducir un Lamborghini alquilado para impresionar a desconocidos en Instagram, puedes cerrar la pestaña. No puedo ayudarte con eso.

Lo que tengo no es para tirar cohetes, ni sale en las portadas de las revistas de negocios. Pero tengo algo que vale mucho más que todo ese ruido: tengo libertad.

Y mi «secreto» para conseguirla es terriblemente aburrido. No hay pelotazos, no hay criptomonedas oscuras, no hay herencias millonarias de tíos lejanos,, ni de ningún tipo de herencias. Es una combinación de cinco factores que, durante 30 años, he aplicado sin perder el foco ni un solo día.

La fórmula del éxito aburrido

Vivimos en la era de la dopamina instantánea, donde esperar una semana nos parece una eternidad. Por eso, lo que voy a decirte sonará casi contracultural:

  1. Austeridad: Que no es tacañería, ni miseria. Es la inteligencia de no gastar en estupideces. Es saber diferenciar entre «necesito» y «quiero aparentar».
  2. Trabajo duro: Pico y pala. Sin atajos. Levantar la persiana (metafórica o real) cada día con la misma ética de trabajo, llueva o haga sol.
  3. Ahorro sistemático: Pagarme a mí mismo primero. Convertir el ahorro en una factura obligatoria, no en «lo que sobra a fin de mes» (porque nunca sobra).
  4. Inversión prudente: Huir de los cantos de sirena. Apostar por el largo plazo, el interés compuesto y la solidez, no por la especulación de casino.
  5. Tiempo: El ingrediente que nadie quiere esperar. Llevo 30 años en esto.

Nacer y crecer en un entorno duro como fue mi caso, me hizo comprender a las malas, que nadie vendría a salvarme de nada, mucho menos a regalarme el dinero.

Cierto que me pareció injusto, claro, era un niño. Pero la realidad no sabe de justicia. La justicia es una cosa de la especia humana, y ni siquiera para todos los individuos significa lo mismo.

La realidad detrás del «Estatus»

¿Cuál es el resultado tangible de estas tres décadas de enfoque?

Te lo diré con transparencia absoluta, aunque vaya en contra de cualquier manual de marca personal de «abogado de éxito»:

  • Mi coche y mi moto tienen 12 años.
  • Mi piso es una VPO (Vivienda de Protección Oficial) de hace 25 años (cómoda, cumple los estándares de calidad necesarios)
  • Estas líneas las escribo sobre un escritorio que me acompaña desde hace 25 años. (me gusta, sobre todo porque recuerdo que me acompañó mi padre a elegirlo)

Para el ojo inexperto, o para el fanático del Scoring y el renting, esto puede parecer un fracaso. «¿Un abogado con 30 años de carrera profesional y ese coche?».

Lo que no ven es que soy feliz. Y, sobre todo, que soy libre.

Veo a diario en el despacho —y llevo décadas viéndolo— cómo la gente cae en la trampa del Efecto Diderot. Veo la necesidad angustiosa de comprar estatus a través de posesiones, en lugar de ganarse el respeto a través de acciones y carácter.

Veo a personas comprando su autoestima a plazos, firmando letras para coches que no necesitan, solo para validar una imagen que no pueden sostener.

Yo elegí otro camino. Elegí la libertad de movimiento. La tranquilidad de saber que mi patrimonio es mío, no del banco.

El segundo mejor día

Quizás estés leyendo esto y pienses: «Claro, Abel, pero tú llevas 30 años. Yo ya llego tarde».

Te equivocas.

Hay un proverbio que me gusta recordar: «El mejor momento para plantar un árbol fue hace 20 años. El segundo mejor momento es hoy».

El mejor día para empezar este camino de austeridad, trabajo y ahorro fue hace 30 años, sí. Pero no tienes una máquina del tiempo. Lo que tienes es el hoy.

El segundo mejor día para empezar a caminar en la dirección correcta es ahora mismo.

Deja de mirar lo que tienen los demás. Deja de medir tu éxito por la matrícula de tu coche o la marca de tu reloj. Empieza a medirlo por tu nivel de tranquilidad al poner la cabeza en la almohada.

Piénsalo. Comienza a caminar hacia donde realmente quieres llegar, no hacia donde la galería espera que vayas.

La verdad, es que gracias a comunidad IF de Valencia, (independencia financiera), y mi participación varios años en sus Jornadas, pude comprobar a gente normal como tú y como yo, que lo han conseguido, la gran mayoría continuamos ocupados, a cambio de salario, o no, cada cual elige lo que hace con su libertad.

En todos los casos ha habido un plan, el foco de el plan, y tiempo, cada uno según el precio de su libertad, si quieres al libertad de viajar constantemente en 1ª clase, o tener un Ferrari, pagarás más por tu libertad de si te conformas con tener tiempo para tus aficiones, tu familia y tus amigos.

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